viernes, 31 de diciembre de 2010

Paradoja de la seguridad bancaria


Paradoja de la seguridad bancaria

Querido amigo y amiga este dilema seguro que lo conoce, porque le ha tocado vivirlo en carne propia.
Salió esta mañana feliz a comprar digamos una mini laptop, mejor conocida como notebook, ya se nos están acabando los nombres para estos útiles y queridos cacharos, desktop, laptop, notebook, ebook, auxilio, la cosa se complica. Bueno por fin está listo para comprarla, tiene sus tarjetas en blanco y se dirige de lo más animado con su mejor amiga o amigo, estas compras solo se hacen con los amigos, las parejas y los padres no entienden sus motivos y los hijos piensan que usted lo compra para ellos, continúo, toma su carro aguanta la lluvia, el trafico o la nieve dependiendo de donde se encuentre y logra llegar a ese centro maravilloso en donde venden cuanta cosa electrónico usted pueda soñar.
La verdad es que usted ha trabajado toda la vida y se puede comprar una de cualquier precio, y su tarjeta tiene un límite casi infinito, podría adquirir un carro sin problemas, pues tranquilo y orgulloso llega a la exhibición, deja que el joven que atiende lo asesore , ya usted tiene pensado lo que quiere, pero siempre escucha alguna opinión, listo, le dan su paquete , compra un bolso para cargarla, una funda para protegerla y otras chucherías varias y cuando ya no tiene manos para nada mas, camina a la caja con mucha tranquilidad, llega su turno, le hacen la factura y saca su flamante tarjeta dorada, la pasan por la maquinita, unos segundos en espera y le rechazan la compra. Usted casi incrédulo le dice a la cajera que por favor la vuelva a pasar, usted la semana pasada, luchando con la maravillosa pagina del banco, logró pagar su tarjeta, después de cambiar las cinco claves que le piden porque justo cuando uno lo necesita el banco le dice que por su seguridad las claves están vencidas, las dejo blanquitas listas para usar sin remordimientos. La cajera amablemente la vuelve a pasar y se la vuelven a rechazar, comienza usted a preocuparse en voz alta, ¿me la habrán clonado?, esto nunca me había pasado, si yo la acabo de pagar,usted se hace mil preguntas mientras los de la cola lo miran más que con desespero con compasión. A ellos también les ha pasado.
Sumido en la más profunda miseria, acepta que su amigo se lo pague con la de él, que tiene menos límite y que es de un banco más humildito y esta pasa sin problemas. Ya entre la furia, el desconsuelo y la aceptación llama al banco. Una máquina le pregunte un millón de cosas y que usted nunca sabe si contesto bien y en muchos casos si la respuesta no es la que la máquina espera lo bloquean aun mas, no está seguro si es persona natural, si lo que va a hacer es un reclamo de tarjeta de crédito o una transacción, usted se paraliza cuando le dicen que para anular tarjetas marque 5, puede ser que la anule sin querer y pare usted de contar, en ese momento se pregunta dónde quedaron los días en los que uno llamaba al banco y le atendía una joven o un joven directamente y listo, tan facilito.
“bienvenido al banco tal, feliz navidad” si usted es persona natural marque 1, si es una persona artificial marque 2, si no sabe qué tipo de persona es marque 3, si conoce a alguien que si sabe marque 4.
Luego de esto uno siempre queda muy confundido y con la incertidumbre y la ansiedad de que posiblemente no exista un número para usted porque ya van por el 7 y solo hay 9 números y ese le manda al menú principal. Imagínese si esto le pasa en el extranjero y cada numerito de la maquina se lo cobran en dólares, libras o euros.
Por fin entre tantos acertijos logra que lo pongan a esperar con un señor que le dice primero que por su seguridad lo están grabando y luego le coloca una grabación contándole las maravillas que este banco le ofrece y que usted acaba de comprobar en la tienda de las computadoras.
Por fin lo atiende un joven muy amable que le da su nombre y usted nunca logra entender cómo es que se llama, le saluda como si lo conociera, y escucha amablemente lo que le pasó , para nada porque siempre le hará las mismas preguntas, ¿señora, es usted el titular de la cuenta?, se pregunta uno: si no soy el titular de la cuenta también puedo llamar para preguntar qué paso con la tarjeta de otro, su número de cedula o pasaporte, luego se escucha el teclado donde uno cree que anotan todo, fecha de nacimiento, lugar donde recibe los estados de cuenta, ¿esta tarjeta me llega a mi casa o a mi oficina?, los últimos cuatro dígitos, el color de su pintura de labios, la marca de los últimos calcetines que comprò, entre otras, lo ponen en espera para ver si usted es realmente usted o es otra persona, parece que el banco si posee esa información. Entonces si ellos lo saben para qué le preguntan a uno. Te dejan allí un rato, luego se escucha la voz con el mismo todo que te pide disculpa por el tiempo en espera sin importar si fueron 1 minuto o 10 y te informa que ellos no pueden resolver el problema, amablemente te transferirá al departamento de tarjetas de crédito. ¿Cómo? Y entonces ¿el numerito que marque que decía que era para las tarjetas de crédito, no es?. En el siguiente número te vuelven a hacer las mismas preguntas antes de darte cualquier información, y te dicen que es por tu seguridad, bla, bla, bla, ya llevas sólo en una cabina telefónica de noche en una calle oscura de la ciudad de Nueva York dos departamentos y una grabadora, tres lugares virtuales distintos por tu seguridad.
Muy amablemente el otro joven te informa que el departamento de riesgo te ha bloqueado la tarjeta temporalmente. ¡Temporalmente, he quedado en ridículo!, muy educado, te dice que tienes que llamar a otro número para que te lo desbloqueen porque ellos no pueden, vale, a estas alturas estas tan asustado que no sabes de quien es el riesgo o a que riesgo se refieren, con las ultimas monedas que te quedan llamas al dichoso departamento y te vuelven a hacer por tu seguridad otras trescientas preguntas y algunas mas como si tienes o has tenido tarjetas con no sé cuantos bancos, señor tengo 44 años he tenido tarjetas propias desde los 18, cree que puedo recordar de cuantos bancos he tenido tarjeta, hay algunas tarjetas que es mejor no recordarlas. Al final después de varias preguntas en las que uno nunca sabe si contesto bien, el tipo alegremente te dice que ya ha sido desbloqueada y que la puedes usar.
Fácil el sistema, lo que pasa es que el sistema no sabe que Luxemburgo y Bélgica están uno al lado del otro y que uno pasa de un país al otro con solo equivocarse una calle, entonces si usted hace una compra en uno y otra en otro el mismo día le bloquean la tarjeta y lo dejan en medio de la nada sin dinero hasta que llame, mendigando porque no puede usar la tarjeta. El comunismo salvaje y la seguridad bancaria no congenian.
Es tan segura la seguridad bancaria que usted y yo que somos los asegurados con este sistema seguramente no podremos usarlo necesitándolo o no, y dado el caso de que le clonen la tarjeta lo harán tranquilamente porque los que cometen los delitos siempre trabajan dentro de los bancos porque allí es más fácil y si ellos quisieran hacer las cosas por la vía difícil se buscaría un trabajo de verdad o estudiarían en una universidad y esas cosas.

Lidia Coronado desde Luxemburgo.




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